Calculadora de conversión de lentes
Antes de comprar unas gafas graduadas, se realiza una revisión visual con un optometrista u oftalmólogo, de la que sale tu prescripción (graduación). Para fabricar las lentes cuentan tres valores clave: Esfera (SPH), Cilindro (CYL) y Eje (AX). Estos parámetros determinan la potencia y el tipo de lente que se montará en la gafa.
A veces los datos de la prescripción no coinciden exactamente con los que ves en la factura del producto final. No es un error ni significa que te hayan puesto unas lentes distintas a las prescritas.
La razón es sencilla: los fabricantes trabajan con diferentes curvaturas base (positivas o negativas) y sistemas de notación. En función de las lentes disponibles, el óptico-optometrista puede trasponer la receta (un cálculo estándar) para ajustarla al formato de un fabricante concreto. Aunque las cifras cambien, el resultado óptico es equivalente al de tu prescripción.
En ocasiones esta conversión es necesaria porque los métodos de fabricación varían entre marcas. En cualquier caso, el proceso garantiza la visión prevista en tu graduación.